Territorios que dialogan: aprendizajes compartidos en el norte de Chile

 

Entre el 20 y el 26 de julio, Claudia Ranaboldo, coordinadora de la Plataforma Diversidad Biocultural y Territorios, formó parte del equipo que vivió una intensa y enriquecedora experiencia en la región de Tarapacá, Chile. Invitada por la Universidad Arturo Prat, participó como docente en el Diplomado Desarrollo Territorial y Comunitario, compartiendo aprendizajes, experiencias y reflexiones junto a estudiantes, docentes, comunidades indígenas y diversos actores del territorio.

Una semana donde la diversidad de saberes se transformó en motor de diálogo, análisis crítico y propuestas concretas para el presente y futuro de los territorios.

 

 

Diplomado en Desarrollo Territorial y Comunitario: pensar y actuar desde el patrimonio biocultural

 

Durante varias jornadas, Claudia facilitó el Módulo de Gestión Territorial desde el Patrimonio Biocultural, acompañada por Silvia Scaramuzzi, de la Università degli Studi di Firenze (UNIFI). Junto a estudiantes profesionales del sector público, privado y académico, se abordaron marcos analíticos y experiencias concretas de América Latina y Europa, resaltando la importancia del patrimonio biocultural como base de procesos de desarrollo con identidad.

Este diplomado, organizado por la Oficina Institucionalizada de Iniciativas Territoriales (OFIIT) se enmarca en experiencias previas desarrolladas por el Programa DT-IC / Rimisp y la Plataforma, retomadas y escaladas en el marco del  proyecto SUS-TER, co-financiado por la Unión Europea del que la UNAP es entidad asociada.  Estas iniciativas han promovido una formación académica innovadora basada en el diálogo de saberes, la territorialización del conocimiento y el fortalecimiento de capacidades locales. Actualmente se van renovando en el marco del proyecto Erasmus KA171 (intercambio docentes y estudiantes entre UNIFI y UNAP) y con el Núcleo de investigación de Políticas Públicas para el Desarrollo Territorial: Sociedad, Estado y Región (SER) en el que participa la Plataforma.

El intercambio fue nutrido por los aportes de las personas participantes, quienes presentaron estudios de caso centrados en el Norte de Chile, abordando los retos de las nuevas ruralidades, la conservación de la biodiversidad y la valorización del patrimonio cultural especialmente en una región (Tarapacá) donde convergen numerosas instituciones públicas y empresas privadas, incluyendo las mineras, y son evidentes los desafíos ambientales debidos al paisaje desértico y el cambio climático.

 

LABTER: hacer del territorio un aula viva

 

Una de las experiencias más significativas fue el Laboratorio Territorial (LABTER), desarrollado en las comunas de Pozo Almonte y Pica. Aunque acotado a un solo día, el LABTER permitió un ejercicio de inmersión y diálogo en las siguientes iniciativas:

  • Vino del Desierto – Estación Experimental Canchones: Un proyecto de la Universidad Arturo Prat con más de 20 años de trayectoria, que rescata cepas patrimoniales para producir vino en condiciones de extrema aridez.
  • Limoneros de Pica – Agricultura en el Oasis de Pica: Una empresa familiar que cultiva limones y otros productos en un ecosistema de oasis con nuevos sistemas de abastecimiento de agua.

El LABTER contó también con el acompañamiento de actores y organizaciones locales, como la Comunidad Territorial Quechua de Quipisca, representada por Wilfredo Bacian Delgado, y PER Descubre Tamarugal, liderado por Álvaro Casas Caniguante. Se pudo conocer la importancia de desarrollar iniciativas ancladas en un plan de desarrollo territorial con identidad cultural; rutas turísticas emblemáticas que pueden resultar dinamizadoras de los territorios; y parcelas emblemáticas y biodiversas como La Sacristía en Pica, una experiencia reconocida como parte del sistema SIPAN (Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Nacional).

Este ejercicio de conexión con el territorio permitió reconocer los retos y conocimientos locales, visibilizar tensiones y oportunidades, e identificar una vez más la necesidad de estrechar mayores vínculos horizontales entre academia, comunidades y procesos de transformación local. El LABTER, más que una herramienta pedagógica, es una forma de reconocimiento de saberes desde los propios maestros del territorio, superando la lógica convencional de transferencia académica unidireccional.

 

Diálogos con comunidades locales: saberes ancestrales y ciudadanía activa

 

El 25 de julio se realizó el primer Encuentro “Conocimientos y saberes del territorio”, organizado por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, el Núcleo de Investigación Sociedad, Estado y Región (SER) y la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI). Moderado por Cristian Jamett y Alexander Martin Pérez Mora (UNAP), reunió a representantes de más de 15 comunidades Aymara y Quechua de las comunas de Huara y Pozo Almonte.

Claudia Ranaboldo compartió aprendizajes sobre la noción de “territorios empoderados”, destacando el rol clave de la ciudadanía activa y los gobiernos subnacionales en los procesos de fortalecimiento territorial, con base en capacidades y conocimientos propios. Expuso especialmente el caso de Bolivia, con sus aciertos y desafíos en materia de gestión territorial indígena.

Silvia Scaramuzzi, desde Italia, presentó una reflexión sobre el turismo biocultural como herramienta para la valorización del patrimonio y la activación de economías locales. El encuentro evidenció la escasa articulación interinstitucional, tanto pública como privada, y los procesos de despoblamiento rural; pero también resaltó la fuerza de las identidades Aymara y Quechua, y las iniciativas vigentes impulsadas por CONADI y comunidades como la de Quipisca.

Desafíos actuales en el desarrollo territorial

 

La semana también incluyó un diálogo interfacultades “Desarrollo territorial: evolución, criticidades, perspectivas”, en la Universidad Arturo Prat. Participaron Cristian Jamett, Cristian Ortega, Silvia Scaramuzzi y Claudia Ranaboldo, quienes discutieron los principales desafíos que enfrentan los territorios hoy: la amenaza extractivista, la necesidad de una transición ecológica justa, y la urgencia de implementar políticas verdaderamente descentralizadas.

Algunos de los temas que se abordaron fueron:

  • Evolución del concepto y la práctica de desarrollo territorial en América Latina y en Europa
  • Puesta en escena de estrategias diferenciadas, algunas más basadas en una lógica de «producto emblemático» y otras (las más comunes en América Latina) ancladas en una visión sistémica de los activos de un territorio
  • Algunos casos emblemáticos de los que es posible sacar – con cautela – aprendizajes. En América Latina, Claudia señaló el de Chiloé con su sello SIPAN, trabajado desde abajo, y el del Callao alrededor de la pesca artesanal y el patrimonio agroalimentario
  • El factor clave de la expansión de capacidades multinivel y multiactoral
  • El rol de las universidades, entre innovación y reformas necesarias

Durante la conversación, también emergió una reflexión crítica sobre cómo resignificar el paisaje cultural del desierto —muchas veces visto como vacío o extremo— para reconocerlo como un ecosistema humano, agrícola y simbólico lleno de vida, historia y saberes.

 

 

Reencuentros con una historia compartida

 

La Plataforma Diversidad Biocultural y Territorios tiene una trayectoria de más de una década de colaboración con el norte de Chile. Desde los primeros intercambios con la Comunidad Quechua de Quipisca hasta las alianzas con la Universidad Arturo Prat, el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y actores comunitarios y públicos, se ha tejido una red de relaciones que continúa dando frutos.

Esta visita de Claudia fue también un reencuentro con personas, procesos y territorios que siguen apostando por un desarrollo con rostro humano y sentido territorial.

Durante la semana, se sostuvieron también reuniones clave con autoridades como la vicerrectora académica Mariela Bazán y el gobernador regional José Miguel Carvajal, abriendo la posibilidad de explorar nuevas alianzas estratégicas. Desde la Plataforma, esperamos poder seguir identificando proyecciones conjuntas de colaboración con la Universidad Arturo Prat, con la Corporación Watawataña y con otros actores comprometidos con una transformación territorial desde abajo.

 

 

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