Cuando uno escucha de los pescadores más longevos de Chucuito y La Punta, lo que pasaba hace tan solo dos, máximo tres décadas en la Bahía de Cantolao -una franja de 900 metros- y en la rivera de Chucuito, el barrio más colorido del Callao es difícil seguir con la vida como si nada pasara. Pescadores y pescadoras como Juan Hernández (Don Guissepe), César Abad, el Turco Zolezzi, Maura Vinchales, Lidia Siles y Tato Rodríguez expresan muy bien desde sus historias de vida, una de las conclusiones de la Tercera encuesta estructurada de la pesquería artesanal en el litoral peruano, en la que se afirma que los pescadores artesanales del Callao son los más experimentados de todo el país según sus años de dedicación a la pesca artesanal. Más del 50% de sus pescadores tienen más de 30 años de dedicación a esta actividad. Ellos no sólo nos cuentan de variedades de especies que ya no existen en el mar del Callao, como es el caso de los choros, sino que además las capturas de pesca comparadas con las de ahora eran largamente mayores.
Historia entrañable. Por los esfuerzos constantes y crecientes de los amigos y protagonistas del Callao. Por esta ida y vuelta Perú-Italia-Perú sobre la que se va construyendo, desde los territorios marítimos. Y por esta perdida de Gianfranco recordada con tanto amor por Andrés y por su esposa Carolina.
Con «Entre dos aguas» se ha fortalecido un tejido que espacia desde el «reconocerse» como pescadores al «cocer» nuevas alianzas, con pasión, perseverancia y mucha paciencia.
Nos gustaría que los lectores de Juntanza vayan siguiendo este proceso tan complejo, pero al mismo tiempo tan motivador.