La Salud de la Gobernanza: aprendizajes desde el turismo rural e indígena

La gobernanza, cuando está sana, tiene ritmo propio. Respeta los tiempos culturales. Integra la diversidad. Construye lazos de confianza y capital social. Valor público. Y, sobre todo, permanece viva. Quizás ese sea el verdadero desafío de esta nueva etapa: no seguir creando más espacios de gobernanza… Sino empezar a cuidar su salud. Porque de eso depende, en gran medida, nuestra capacidad de construir territorios más justos, resilientes y vivos.

Álvaro Casas Caniguante

Ingeniero agrónomo con estudios de especialización en desarrollo territorial con identidad cultural, turismo sostenible y cadenas cortas y una maestría en gestión y políticas públicas. Ama definir su trabajo como el de un “actor extensionista” comprometido con el fomento indígena y el desarrollo rural sostenible, las alianzas y las redes para impulsar trasformaciones territoriales significativas.

Ayúdanos a difundir este contenido

14 Comentarios

  • Claudia Ranaboldo dice:

    ¡Interesante artículo de Álvaro Casas Caniguante! 👏🏼
    Más allá de hablarnos sobre turismo rural e indígena, sus palabras nos invitan a una reflexión obre la gobernanza territorial: esa que se construye de manera lenta, pausada y, sobre todo, compartida desde las raíces.
    🌱 Esto es una gran llamada de atención para profesionales, investigadores y operadores de desarrollo. A veces se pretende llegar a un territorio con una «receta metodológica» bajo el brazo, creyendo que con un par de visitas se pueden descifrar las claves de su gobernanza.
    La realidad es muy distinta:
    ⏳ Son procesos de mediano y largo plazo.
    📉 Tienen subidas y bajadas, idas y vueltas.
    🤝 Requieren tiempo, escucha y respeto por los ritmos locales.
    Al final, una gobernanza saludable y real es una de las claves fundamentales para tener territorios vivos y creativos.

  • Erika Stigler Arcia dice:

    Un artículo tan interesante como pertinente. Como gestora cultura, social y servidora pública, me quedo con el reto de lograr que los actores locales no solo se reconozcan como parte del territorio, sino que comprendan el valor estratégico de su rol y su impacto desde el trabajo individual con conciencia colectiva. Visibilizar qué aportan y por qué es crucial su actividad permite entender que el trabajo articulado no solo empodera y genera desarrollo. Esa cohesión social construye solvencia social y un ejercicio de ciudadanía activo, exigiendo que cualquier propuesta de desarrollo externa esté obligada a generar valor público, social y compartido.

  • Claudia Ranaboldo dice:

    Patricia Biermayr-Jenzano, PhD.
    Sr. Consultant – Gender & Food Systems – Senior Academic Advisor, Global Development Studies at Georgetown University opinó en linkedin:

    «Excelente reflexión Juan y Claudia. Comparto totalmente estos principios que nos ayudan a una coexistencia entre valores ancestrales y la modernidad. Desde mi punto de vista dentro del tema de sistemas alimentarios locales e Indígenas es sumamente importante dar espacio para la reflexión, el entendimiento y la co-creación de valores que permitan un desarrollo sostenible y conjunto. Gracias por compartir! «

  • Claudia Ranaboldo dice:

    MIchelangelo Ferri di Effetto Gaia (Italia) opinó en facebook:
    «Testimonianza molto interessante, un mio professore lo chiamava «approccio clinico» alle dinamiche organizzative. Una delle letture che avrei consigliato era «Governing the commons» di Elinor Ostrom, dove attraverso alcuni casi studio dimostra come la gestione dei beni comuni dipenda in primo luogo proprio dalla solidità degli strumenti istituzionali, che siano di natura formale o informale (enti pubblici, consigli, prassi, meccanismi di applicazione e vigilanza delle regole). Allo stesso tempo, almeno nei contesti occidentali cosiddetti «sviluppati», ho sempre trovato poco interesse allo sviluppo di nuove istituzionalità, nonostante allo stesso tempo ci si lamenti spesso dell’inefficienze della politica. Mi fa piacere leggere che in contesti di influenza culturale indigena si dia maggiore attenzione alla «salute istituzionale».

  • Claudia Ranaboldo dice:

    El comentario de Erika Stigler es especialmente llamativo porque plantea una visión desde un espacio tan grande y complejo como el Callao en el Perú. Es importante que tengamos más contribuciones desde el reto que significa la gobernanza en un macro-territorio urbano.

  • Evelyn Osorio dice:

    Totalmente de acuerdo con Álvaro. Hoy en día cada proyecto o iniciativas exige una mesa nueva. Muchas veces se ha vuelto un simple verificador numérico, ignorando procesos clave como el respeto cultural, la generación de confianza y la apropiación territorial, algo muy propio de proyectos diseñados desde la capital o capitales regionales.

    En tiempos de mayor incertidumbre, quizás la misma necesidad nos empuje a humanizar los procesos y crear verdaderos lazos de colaboración. Debemos revisar lo que ya existe: muchas veces los objetivos de distintas mesas son los mismos, lo que termina desgastando a las comunidades. Al final, los pocos espacios que sobreviven lo hacen solo por el liderazgo de unos cuantos, como bien señala Álvaro.

    Gran artículo que nos invita a re pensar y reflexionar a cara de sistemas de gobernanza mucho más sostenibles !

  • Alvaro Casas Caniguante dice:

    Muchas gracias estimada Erika por tu reflexión. Me hace mucho sentido lo que planteas, especialmente cuando hablas de que los actores locales comprendan el valor estratégico de su rol dentro del territorio.

    Muchas veces hablamos de gobernanza, articulación o participación, pero olvidamos algo esencial: las personas necesitan sentirse parte real del propósito colectivo, no solamente invitadas a una mesa.

    En los territorios rurales e indígenas eso se vuelve aún más evidente. Cuando una artesana, un agricultor, una dirigenta o un emprendedor logra reconocer que su trabajo no solo sostiene a su familia, sino también identidad, cultura y cohesión social, cambia completamente la forma en que se relaciona con el desarrollo del territorio.

    Coincido plenamente contigo en que la cohesión social genera una especie de “solvencia social” del territorio. Una capacidad de sostener procesos, exigir valor público y dialogar desde una posición más consciente y organizada.

    Ahí está quizás uno de los mayores desafíos de esta época: pasar de proyectos aislados a comunidades que comprendan su poder colectivo y su capacidad de incidencia en las decisiones de largo plazo.

    Gracias nuevamente por aportar tu mirada estratégica a esta conversación.

  • Alvaro Casas Caniguante dice:

    Muchas gracias estimada Patricia por tu reflexión y por poner en valor la importancia de los sistemas alimentarios locales e indígenas.

    Comparto plenamente que hoy uno de los grandes desafíos es generar espacios reales de diálogo, donde la modernidad no reemplace los saberes ancestrales, sino que aprenda a convivir y co-crear con ellos.

    En los territorios rurales e indígenas, la alimentación, las prácticas agrícolas y la relación con la naturaleza forman parte de una visión integral de vida y equilibrio. Por eso, avanzar hacia un desarrollo sostenible requiere escuchar más a las comunidades y reconocer el valor estratégico de sus conocimientos para el futuro.

  • roberto haudry de soucy dice:

    Gracias Álvaro
    dan ganas de leerte/ escucharte mas!

    te doy mis impresiones puntuales
    i) Gobernanza: término importado del inglés que nos fue útil pero nos queda corto
    ii)todo aquello que busca ser “ gobernado” porque hay que mantener un financiamiento o ejecutar un proyecto siguiendo las órdenes, metodologías o teorías de la fuente de financiamiento puede que no termine bien y no cree activos sostenibles en el territorio
    iii)Escuchar lentamente los sueños, entender sus potenciales y limites. Aceptar que los sueños comunes no son los de todas las familias y construir con la gente la parte de sus sueños que compartimos supera toda metodología y manual de desarrollo y lo que se logra con ello sí que se queda en el territorio
    iv) me encanta : acabar con los proyectos y agregar valor específico a los ecosistemas territoriales
    v)salir de los liderazgos individuales aunque sean entusiasmantes y funcionales a nuestro proyecto tan efímero como temporal
    vi) aceptar que los profesionales e instituciones no hacemos desarrollo. (Asumiendo que alguien sabe que es desarrollo). Solo aportamos un valor puntual, efímero y nuestro mayor deber es lograr ser DISPENSABLES

    Abrazos y regálanos mas ideas cuando puedas

  • Alvaro Casas Caniguante dice:

    Estimada Evelyn, gracias por el comentario. Coincido en el diagnóstico: la proliferación de “mesas” sin articulación efectiva termina muchas veces fragmentando más que integrando.

    El riesgo no es solo la duplicación de espacios, sino la pérdida de sentido territorial de la gobernanza, donde se reemplaza la confianza y la construcción de acuerdos por cumplimiento formal de instancias (famoso checklist)

    Ahí el desafío es mayor: no se trata de crear más espacios, sino de conectar, simplificar y dar continuidad a los existentes, con reglas claras de articulación y con capacidades reales de facilitación territorial.

    Si no avanzamos hacia eso, la gobernanza se vuelve un costo para las comunidades en lugar de un soporte para el desarrollo.

  • Alvaro Casas Caniguante dice:

    Muchas gracias estimado Roberto por esta reflexión tan profunda. Creo que toca varios de los puntos más críticos —y menos conversados— del desarrollo territorial.

    Comparto plenamente la idea de que el concepto de “gobernanza”, aunque útil para ordenar discusiones institucionales, muchas veces queda corto frente a la complejidad real de los territorios. En la práctica, hemos visto cómo numerosos modelos terminan subordinados a lógicas de ejecución, indicadores y temporalidades de financiamiento que no necesariamente dialogan con los ritmos sociales, culturales y económicos de las comunidades.

    Ahí aparece una tensión estructural: cuando el objetivo principal pasa a ser la correcta administración del proyecto, el territorio deja de ser sujeto y pasa a transformarse en objeto de intervención. Y eso tiene consecuencias concretas: baja apropiación, dependencia técnica, desgaste organizacional y escasa sostenibilidad post proyecto.

    Tu punto sobre “escuchar lentamente los sueños” me parece particularmente potente desde una perspectiva metodológica. Los ecosistemas territoriales no son homogéneos ni lineales; están compuestos por múltiples racionalidades, intereses y velocidades de desarrollo. Pretender uniformarlos bajo una sola visión estratégica suele generar fracturas invisibles que después afectan la gobernanza, la asociatividad y la continuidad de los procesos.

    Por eso creo que debemos avanzar desde una lógica de proyectos hacia una lógica de fortalecimiento de capacidades territoriales y construcción de activos colectivos. No se trata solo de ejecutar iniciativas, sino de dejar capacidades instaladas, redes funcionales, mecanismos de coordinación, sostenibilidad y autonomía local real.

    También coincido profundamente en la necesidad de superar los liderazgos excesivamente centralizados o dependientes de ciertas personas “motor”. Si los sistemas territoriales colapsan cuando un líder se retira, entonces probablemente nunca consolidaron institucionalidad territorial genuina.

    Y respecto al rol de profesionales e instituciones, considero que ahí existe uno de los desafíos éticos más importantes del desarrollo: entender que no somos los protagonistas del territorio. Nuestro rol técnico debiese orientarse a facilitar, conectar y acelerar ciertas capacidades, pero nunca sustituir la inteligencia territorial existente. La verdadera madurez de un proceso ocurre cuando las comunidades pueden sostener dinámicas propias sin dependencia permanente de consultores, programas o subsidios.

    Finalmente, coincido totalmente en la idea de “agregar valor a ecosistemas territoriales” más que seguir fragmentando con proyectos aislados. Probablemente el futuro del desarrollo rural e indígena pasa justamente por ahí: menos intervención fragmentada y más construcción sistémica de resiliencia territorial.

    Gracias nuevamente por abrir esta conversación. Este tipo de diálogos son los que realmente permiten repensar el desarrollo desde una perspectiva más humana, estratégica y territorial.

  • Giacomo Bassilio dice:

    ​Muy interesante artículo que pone el foco sobre un tema clave: la gobernanza. Yo creo que ataca dos aspectos cruciales.

    El primero es el tema de delinear la cancha, como lo menciona el autor, lo cual básicamente hace referencia a las reglas y a las instituciones que permiten que un proceso de desarrollo local sea sostenible a lo largo del tiempo, más allá de la cantidad de años concretos en que una intervención se desenvuelva sobre un territorio. ¿Cómo lograr eso desde la gestión? Esa es una pregunta que sin duda nos interpela.

    ​Me parece, tal como se menciona en el texto, que hay que intervenir para generar reglas. Es decir, la corriente de desarrollo territorial no solo es el trabajo con los activos y con las personas que integran un territorio especialmente diverso o rico, sino también cómo generar ese marco de reglas que permita la sostenibilidad. Pienso en voz alta: una vía para explorar esto sería a través de posibles participaciones políticas —no necesariamente partidarias—, es decir, cómo incidimos para que el tipo de intervención al que estamos apuntando se haga parte del marco institucional de las políticas públicas a nivel local o regional. Creo que eso permitiría tener ese primer aliento de mediano a largo plazo.

    Lo segundo es otro componente que tiene que ver con una lectura ya no tanto política/institucional, sino más bien económica, aunque trascienda lo estrictamente económico: el tema de los incentivos. Tenemos que diseñar intervenciones que incluyan una lectura de qué incentivos tienen los actores participantes para continuar este proceso a lo largo del tiempo. Preguntas como: ¿los incentivos están reducidos a un interés económico?, ¿están vinculados a la financiación de un proyecto concreto?, creo que nos ayudarían a situarnos en la dimensión económica para preguntarnos cómo los extendemos, cómo los hacemos dialogar y cómo articulamos estos distintos incentivos económicos entre sí.

    Finalmente, me parece importante mencionar que también existe otro tipo de incentivos más allá de los económicos, que bien podrían ser de corte identitario, de legitimidad, de generación de aprendizajes, entre otros.

    ​En suma, el artículo nos invita a volver a mirar la gobernanza. Aunque ya la reconocemos como un factor clave para el desarrollo local, el texto nos desafía a ir más allá y a formular nuevas preguntas para asegurar su sostenibilidad en el territorio.

  • Claudia Ranaboldo dice:

    Este artículo ha suscitado un diálogo amplio y muy potente. Desde Juntanza, agradecemos de corazón a quienes contribuyeron al texto de Álvaro y participaron en la conversación que él supo generar.

    Esperamos que, en el futuro, no solo sigan aportando artículos que profundicen en este tema, sino que también animen el debate en otras temáticas que abordamos en nuestro espacio.

    ¡Muchas gracias de verdad!

  • Jenaro Zuleta Rodríguez dice:

    Me gusta la idea fuerza de convertir la colaboración en institucionalidad. No solo por el hecho de asentar reglas claras sino por la continuidad, cohesión y coherencia que esto permite y posibilita. Felicito al autor por plantear la sostenibilidad como un ethos plurisignificativo. que supere los años de ejercicio de algún cargo o diseño de programa. En estricto rigor, ningun territorio debiese competir por recursos. La diversidad engrandece y enriquece todo lo que toque. Una sana gobernanza no se explica con manuales de procedimiento sino que se percibe y acoge con todos los sentidos, desde todas las inteligencias, que se experimenta como herramienta elemental y en su propia utilidad sigue resonando y extendiendo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El tamaño máximo de subida de archivos: 10 MB. Puedes subir: imagen, audio, vídeo, documento, hoja de cálculo, interactivo, texto, archivo, código, otra. Los enlaces a YouTube, Facebook, Twitter y otros servicios insertados en el texto del comentario se incrustarán automáticamente. Suelta el archivo aquí