La lección recibida de nuestros acogedores residentes toscanos es apuntar a fortalecer el capital social y relacional entre actores, unidos en una alianza con la ciencia, la tecnología, la universidad, el sistema de salud, es decir, todos aquellos vectores que hacen a la calidad de vida.
Los residentes son el centro donde hay que concentrar las inversiones. No lo es el desarrollo de nuevas cadenas productivas a la moda y aún menos el clásico marketing territorial (que vende el territorio al mejor postor y gentrifica centros históricos mientras desertifica pueblos y áreas rurales).
Hace tiempo no leía un texto que me hiciera tanto sentido: fortalecer a los ciudadanos de los territorios rurales como actores críticos y protagonistas. Desde los más pequeños en las escuelas hasta las familias jóvenes que quieren y deciden quedarse, buscando una mejor calidad de vida y poniendo en valor lo propio.
Es clave el apoyo y compromiso de políticas públicas coherentes, así como de empresas conscientes y universidades que sigan acompañando este camino.
Muchas gracias desde Chile!