Una Escuela para Desaprender

En días pasados nos encontramos con Daniel Maestre, indígena kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta en Colombia. Grabamos un podcast sobre su historia y su territorio, y conversamos sobre la iniciativa que viene tejiendo en compañía de amigos y aliados.   

En este conectarnos con la Diversidad y con la multiplicidad de lenguajes que posibilitan el “re-conocernos”, les compartimos este texto escrito por Daniel sobre Una Escuela para Desaprender.

 

 

Hace tres años en este lugar, junto con mi compañera y dos amigos, surgió la idea de construir un proceso que nos sirviera para fortalecer este sitio sagrado teniendo presente la recomendación hecha por un Mamo y una Saga que me trajeron hasta este lugar. Esa noche decidimos comenzar un proceso al que le pusimos como nombre: “Una Escuela para Desaprender”. 

La escuela busca profundizar en la filosofía de nuestros Pueblos Kogui, Kankuamo y de la Sierra Nevada. Soñamos con generar procesos que nos lleven a recuperar nuestros alimentos propios y ancestrales, nuestras historias, y también ahondar en nuestra medicina como medio para sanar el espíritu, el corazón y el cuerpo. 

Soñamos con construir tres espacios: uno para desaprender y volver a escuchar la voz de los ancestros y la naturaleza con la construcción de dos kankurwas -la de los hombres y la de las mujeres; una casa para poder vivir con nuestra familia y para que los que lleguen estén un poco más cómodos, y; un espacio productivo para cultivar y criar animales -carneros, gallinas y peces. Ya tenemos las kankurwas y los espacios productivos. 

Hace tres años solo contábamos con nuestro entusiasmo y comenzábamos a hablar de nuestro sueño. Les dijimos a muchos amigos que si nos colaboraban tendrían un colgadero seguro en donde guindar su hamaca y donde meditar. Hoy queremos agradecer el valioso aporte de esos amigos: algunos Kankuamos, otros Wiwas, Arhuacos, Wayuu y Koguis, a muchos no indígenas; a nuestras autoridades del Pueblo Kankuamo y a la OIM, que nos aportó recursos para comprar los materiales para la construcción de las casas ceremoniales. Ya terminamos de bautizar las kankurwas. 

Este ha sido un proceso de mucha solidaridad y colaboración. Solo con esos actos hemos desaprendido mucho. 

Seguimos trabajando para ofrecerle al que desee visitarnos un sitio sagrado para curar el corazón, una kankurwa para compartir la palabra en la noche, un espacio para meditar y otro para sembrar y entender el sentido de lo importante que es producir, o al menos saber de dónde viene el alimento que nos garantiza vivir.

 

 

¡Aún nos falta! Nos falta construir más espacios para dormir, comer, mejorar la cocina, entre otros. Así que si nos quieren seguir ayudando, ¡bienvenidos y bienvenidas! Juntos tejemos esta escuela.

 

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Semanas atrás con un grupo de amigos y amigas nos sentamos a consultar con los mayores hasta cuándo estaremos en esta situación con el COVID-19. Los mayores nos han dicho que este virus durará un buen tiempo entre nosotros tratando de enfermarnos y contagiarnos. 

-¿Qué hacemos? Les preguntamos a los mayores. 

-Para poder resistir hay que hacer buenos trabajos tradicionales, espirituales y sembrar comida. Además hay que desaprender lo individual para reaprender del trabajo colectivo, volver a tenernos confianza y cuidarnos entre nosotros, desaprender el primero yo y después yo para reaprender el cuidado de nosotros. Dejar la envidia, el resentimiento, la rabia y el hablar mal de los demás porque de esas emociones se alimenta el virus y se hace más fuerte. 

 

¡La unidad es nuestra fuerza! ¡Este sueño es de muchas y muchos!

Desaprender de lo individual para aprender de lo colectivo, ese es el mandato de los mayores.

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