Rugidos entre cafetales: una estrategia de Urbania Café y Web Conserva para proteger el corazón del corredor del jaguar en Colombia

 

Diversidad Conectada surge de la ONG Diversidad y Desarrollo, con el propósito de conectar artistas, emprendedores y guardianes territoriales de distintos lugares del mundo a partir de la música como estrategia de protección y valoración de la diversidad en todas sus formas.

Con el ánimo de darles a conocer nuestra Red  circundante de Emprendedores de la Diversidad y de hacerles viajar por Colombia durante las próximas semanas, degustaremos los cafés especiales de Urbania en una experiencia digital acompañada de la música deliciosa y única de Panga Nébula. Nos hemos propuesto hacer una inmersión textual en una de las zonas fascinantes en las que trabaja Urbania: la Serranía de San Lucas, donde junto con Web Conserva, apoya los esfuerzos de conservación de grandes felinos como el jaguar y el puma.

Acompáñennos en este viaje hacia un oasis, ubicado en medio de las montañas espesas y coloridas del norte de Colombia…

 

 

La Serranía de San Lucas

 

La Serranía de San Lucas, territorio vasto y majestuoso que se eleva entre los 30 y los 2.740 metros sobre el nivel del mar, ha pasado desapercibida tanto en la agenda nacional de Colombia como en el mapa mental de sus habitantes. Ubicada en el extremo norte de la cordillera central, cubre 16.000 km² entre los departamentos de Antioquia y Bolívar.

La Serranía representa un punto geoestratégico y biodiverso en el que se unen la llanura de la costa Caribe con los Andes colombianos. Fluyen por sus fronteras el Magdalena y el Cauca, dos grandes ríos que la abrazan y nutren con sus aguas tierras fértiles y ricas en minerales.

Poco explorada y estudiada por la ciencia, se han identificado en esta región 843 especies de animales, incluyendo 347 aves y 47 especies de murciélago. También habitan allí osos de anteojos, y al menos 5 especies de monos (ProAves). Varias entidades de conservación –Rainforest Trust, The Nature Conservancy, Conservación Internacional, el Fondo Mundial para la Naturaleza y Wild Life Conservation Society— se refieren a la Serranía de San Lucas como una de las zonas más biodiversas e interesantes del Hemisferio Occidental, y a su vez, como una de las más amenazadas de América.

 

 

El corazón del corredor del jaguar

 

Para el jaguar (Panthera onca), especie sombrilla cuya presencia es un indicador de equilibrio ecosistémico, este macizo representa ‘el corazón’ de un corredor biológico indispensable para llevar a cabo sus travesías entre Sur América y Centro América, lo que garantiza la longevidad de la especie a partir del intercambio genético y la conectividad histórica entre sus poblaciones itinerantes. El jaguar es el felino más grande del continente americano[1], y el tercero más grande en el mundo después del tigre y el león.

El jaguar trasiega a lo largo de 18 países, desde México hasta el norte de Argentina. De acuerdo con el monitoreo que ha llevado a cabo WWF, podría catalogarse como especie amenazada o críticamente amenazada (Oryx journal – Procat Colombia), de no ser por su preservación en la Amazonía. Según la Fundación Panthera, en la Serranía de San Lucas quedan alrededor de 90 jaguares.

En aras de prevenir la extinción de especies que ni siquiera han sido identificadas por la ciencia, y de proteger lo que algunos han denominado como uno de los puntos más importantes para la biodiversidad, la Fundación Panthera ha abogado ante el gobierno central para crear un esquema de protección que preserve el hábitat del jaguar y de un número significativo de especies de fauna y flora en San Lucas. Junto con otros 12 países[2], Colombia suscribió en 2014 un convenio de cooperación para la conservación del corredor biológico del jaguar.

 

 

 

Problemáticas locales: repercusiones globales

 

La riqueza mineral y las dinámicas del conflicto armado han creado una depredación acelerada de la Serranía de San Lucas a manos de la minería, la ganadería extensiva, y los cultivos ilícitos. Los siete cementerios indígenas enormes que allí se hallaron fueron completamente saqueados. A pesar de que se ha clamado por su protección desde los años 60, en el 2013 se calculó que de los 3.000.000 de hectáreas naturales de bosques tropicales y andinos que cubrían la Serranía, quedan menos de 120.000 (IGAC).

El desenfreno minero le ha valido la apelación de “el verdadero Dorado” a la región, y ha conllevado a que el mercurio utilizado para separar el oro de los demás minerales y del sedimento, contamine las aguas a una escala alarmante: nueve de cada diez fracciones del mercurio utilizado terminan en los ríos, donde se biomagnifican al ser ingeridas por la vida silvestre acuática. Para extraer 17 toneladas de oro se emplean 108 toneladas de mercurio que se filtran al suelo y al agua, como se ha evidenciado en la depresión momposina, La Mojana y el bajo Magdalena.

Los 52 municipios de la Serranía han reportado niveles que superan en 10 o más veces el mercurio permitido en el agua de consumo. Esto conlleva deformaciones genéticas en los neonatos y una afectación severa de la vida silvestre en los ríos y sus estribaciones. De hecho, se ha encontrado mercurio en los caninos de jaguares de San Lucas y del Parque Natural del Paramillo (Revista Latinoamericana de Conservación, 2012). Se hace evidente así la interconexión de la vida en todas sus formas y la manera en la que el comportamiento humano incide en la calidad, el equilibrio y preservación de los ecosistemas.

 

Emprender para comprender y defender la diversidad

 

Colombia es el país más biodiverso del mundo por kilómetro cuadrado. No obstante, está batiendo records históricos de deforestación. Enfrenta ahora el gran desafío de proteger áreas clave para el futuro de la humanidad en la Tierra, al tiempo que nuestra salud y existencia dependen de la biodiversidad de la que somos parte. Es en este contexto en el que, como un gran Emprendedor de la Diversidad, Urbania utiliza el café como herramienta para la conservación de los ecosistemas.

Urbania se propone generar un impacto ambiental y social en zonas estratégicas de Colombia, produciendo cafés especiales de alta calidad bajo una modalidad diferencial en la que prima el cuidado del ecosistema y el fortalecimiento comunitario.

En la Serranía de San Lucas, Urbania trabaja de la mano de las comunidades locales y de Web Conserva para producir el Café Jaguar. Asesora al campesinado para fortalecer los procesos productivos de cafés especiales y efectúa la compra de la cosecha a precios justos para quienes se comprometen a no deforestar, no cazar a los felinos ni a sus presas, y a colaborar con su seguimiento a través de cámaras trampa. En alianza con Web Conserva, Urbania fomenta entornos sostenibles, resilientes y protectores del jaguar y de las especies que bajo su sombrilla se salvaguardan.

 

 

 

Urbania también siembra paz en estos territorios, a la vez que contribuye a la ardua tarea de transformar la cultura cocalera y minera que impera en la región; se han censado al  menos 40.000 mineros, y 30.000 familias dedicadas a la tala y venta de madera como estrategia de supervivencia.

 

Como Emprendedor de la Diversidad, Urbania prioriza las prácticas que ayudan a preservar de manera consciente la tierra, las fuentes hídricas, la fauna y la flora local de los territorios. Se alía entonces con caficultores que sostienen prácticas de agroecología, cultivos orgánicos, bajo sombra, y procesos que economizan el uso del agua. También brinda su apoyo a quienes desean hacer una transición hacia prácticas orgánicas.

Urbania trabaja con pueblos retornados y victimizados por el conflicto armado en Colombia, con proyectos que buscan proteger el hábitat del oso de anteojos, del puma, y otras especies emblemáticas, así como con las comunidades indígenas del sur del país. Esto redunda en el hecho de que, con cada taza de café Urbania que alguien compra, prepara y/o bebe, apoya directamente la conservación de ecosistemas vitales y el fortalecimiento comunitario –tan necesario para que transformemos la manera en la que nos relacionamos con la biodiversidad y la valoramos.

 

Desde una apuesta en red, colectiva, diversa y sin fronteras, buscamos promover y celebrar estas otras formas de existir y de hacer, con miras a una convivencia más armónica y saludable con las múltiples formas de vida con las que compartimos este hermoso hogar llamado Tierra.

 

Para conocer más acerca de Urbania, apoyar sus proyectos y adquirir sus productos, visita: https://urbaniacafe.com

@urbaniacafe

 

 

[1] En Colombia existen otros 5 felinos silvestres: el jaguar, el puma, el ocelote, el margay, el yaguarundí y la oncilla.

[2] Países firmantes del convenio para la preservación del Corredor del Jaguar: México, Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia.

 

 

 

 

 

Viviana y Raquel de Diversidad Conectada 

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